sábado, 29 de diciembre de 2012

¿Cuánto cuesta vivir en Toronto?

Ernesto Hontoria López


Con alguna frecuencia, gente que está pensando emigrar de su país, me ha preguntado sobre el costo de la vida en Toronto, y he pensado que tal vez sea oportuno compartir en esta cartelera, cuál ha sido mi experiencia y los números que manejo al respecto. Conviene mencionar que tengo dos niños en edad escolar. El mayor que, aunque no ha llegado a la adolescencia, ya come como un adulto, y una niña que, no sé si por su género o por ser menor, come la mitad que el otro. Afortunadamente, ninguno de los dos demanda aun los extras “sociales” de los que ya van abandonando la infancia: ropas o zapatos de moda, celulares, mayor ancho de banda en Internet, etc... De manera que buena parte de las referencias de gastos que voy a compartir en este blog son los de una familia de 4 personas: dos adultos y dos niños.

Añado también que nuestro estilo de vida es el de una familia de clase media profesional, sin presupuesto para muchos lujos, y menos los exóticos. Hemos tratado en lo posible de no acumular deudas, y lo hemos logrado, salvo por la hipotecaria y por el financiamiento de los vehículos. Existen muchas facilidades y tentaciones para endeudarse en estas tierras.

La tabla siguiente, en dólares canadienses, es un buen compendio de nuestro presupuesto familiar, que trataré de explicar seguidamente:

Gasto Anual
Promedio Mensual
%
Vivienda
25,000
2,083
37.04%
Educación y Deporte
9,000
750
14.26%
Transporte
12,500
1,042
18.70%
 Alimentación y vestido
11,500
958
17.26%
 Médicos, odontólogos…
2,000
167
2.79%
Entretenimiento, regalos y otros
6,600
550
9.95%
 Total Gastos
66,600
5,550
100.00%


Vivienda

El renglón más importante de nuestros gastos es el relacionado con la vivienda. Incluyo en este renglón el alquiler o la hipoteca, los costos asociados a los servicios que requiere la casa, como electricidad, agua, gas para la calefacción, telefonía, televisión e Internet, las reparaciones, el mantenimiento, los muebles, la línea blanca y la reposición de pequeñas cosas como utensilios de cocina, vasos que se rompieron, bombillos, etc.. De todos ellos, el principal termina siendo el alquiler o el pago de la hipoteca.

Cuando llegamos a Toronto, en 2007, alquilamos un apartamento de tres habitaciones y dos baños que nos costaba 1.320 dólares mensuales. Unos 60 de esos 1.320, eran por el derecho de tener estacionamiento techado. En el costo del alquiler iban incluidas la electricidad, el agua y la calefacción. El servicio de telefonía, Internet, y televisión por cable corría por nuestra cuenta. Optamos en aquel momento por tener dos celulares, sin línea de teléfono fija en casa, que nos costaban unos 100 dólares mensuales, más otros 100 dólares al mes por el servicio de Internet y de televisión.

Un año después, ya con cierta historia crediticia en este país, decidimos comprar una vivienda propia a través de un crédito hipotecario. Dejamos entonces de pagar el alquiler, que como ya mencioné incluía la calefacción, la electricidad y el agua, para comenzar a pagar un crédito hipotecario, más el servicio eléctrico, el agua, el gas, el seguro y los impuestos municipales. Los impuestos municipales son, después de la cuota del crédito hipotecario, el monto más alto entre los costos arriba mencionados. Los otros costos no son muy altos pero van sumando a la cuenta de gastos.

El monto mensual que se paga por la hipoteca depende de la cantidad de dinero que hayan pedido en préstamo para la compra de la propiedad, la tasa de interés que logren negociar con el banco, y el número de años que hayan acordado para pagarlo. Cada pago que uno hace al banco, está compuesto por una porción de intereses y por un aporte para repagar el monto que se pidió prestado. La porción de intereses crece en relación directa con la tasa hipotecaria y el monto adeudado. El pago al capital depende en gran medida del plazo que se fije para repagar la deuda. A medida que el plazo para pagar el crédito es más largo, es menor el pago mensual que se hace, pero tengan presente que la porción del pago que disminuye con esta variable es la amortización al capital. Es decir, se paga la deuda más lentamente, con lo cual se termina pagando más intereses.

En nuestro caso, apuntamos a un pago mensual no mayor que el alquiler que estábamos pagando hasta entonces, y no queríamos un crédito por más de 25 años; después de todo aspiramos a poder retirarnos libres de deuda hipotecaria. En función de esas variables, y de las tasas de interés que había en ese momento, determinamos la cantidad máxima que podíamos pedir prestada al banco. Escogimos nuestra casa de acuerdo a nuestra capacidad de pago. La hipoteca nos quedó en mil trescientos dólares al mes, con lo cuál los gastos mensuales que pagamos por concepto de vivienda subieron un poco. ¡Cometimos el error de subestimar los impuestos municipales y algunos gastos que estábamos pagando en la cuota de alquiler! La electricidad y el agua nos vienen saliendo en unos 110 dólares mensuales, la calefacción en unos 60 y los impuestos municipales en unos 240 dólares al mes.

A continuación una tabla que resume los rangos de costos que manejo para el renglón vivienda en Toronto. Coloco entre paréntesis un valor dentro del rango que me parece razonable.

Partida de costo
Alquiler
(dólares al mes)
Vivienda propia
Apartamento una habitación
Apartamento 2 habitaciones un baño
Apartamento  3 habitaciones 2 baños

700 a 2.000 (900)

900 a 2.200  (1.100)

1.000 a 2.500 (1.300)
El alquiler depende en gran medida de la ciudad y la zona en la que se viva.
200 mil a 310 mil

240 mil a 350 mil

320 mil a 480 mil
528 mensual por cada 100 mil prestados al 4% de interés anual y 25 años de plazo.
Casa separada o TownHouse 3 habitaciones dos baños:
2.000 a 6.000 dólares al mes (2.200)
300 mil a 800 mil (500 mil)
Los precios varían según el vecindario y las condiciones de las vivienda
Agua
Puede estar incluida en el alquiler
Depende del uso 50 a 100 dólares mensuales
Electricidad
Puede estar incluida en el alquiler
Depende del consumo y de la hora del día en que ocurra.  Nuestro gasto promedio es de 50 dólares al mes.
Gas para la calefacción
Puede estar incluido en el alquiler
De 40 a 100 dólares mensuales depende del consumo.
Teléfono, internet, televisión
Los gastos de telefonía dependen mucho del plan y del consumo de la persona. El servicio básico de telefonía celular, con unos 100 minutos libres durante horario de oficina y bastantes más durante las noches y los fines de semana, puede conseguirse alrededor de los 25 dólares al mes. Para los teléfonos inteligentes, con un básico de transmisión de datos, las tarifas mensuales deben comenzar en los 50 dólares. La línea fija de la casa está por el orden de los 30 dólares. La televisión por cable comienza con paquetes de 35 dólares, y otros 35 a 40 por el servicio de Internet.
Impuestos municipales
Los paga el propietario del inmueble
Depende del municipio y del valor de la propiedad. En nuestro caso pagamos unos 240 dólares al mes.
Mantenimientos menores
Nuestra experiencia ha sido unos 1,500 dólares al año entre pintura, reposición de pequeñas cosas que se rompen como vasos, bombillos que se queman, etc.
Seguro
Algunos propietarios exigen cobertura para daños que cause el inquilino al inmueble o a los vecinos.
Entre 150 a 300 dólares al año, para cubrir daños por incendio, robo, inundación, etc. Según el monto de la hipoteca puede ser requerido por el banco.

Costos de alquileres en Toronto actualizados a mayo 2017: ¿Cuánto cuesta alquilar una vivienda en Toronto?

Educación

Canadá cuenta con un sistema gratuito de educación primaria y secundaria. Dentro de cada zona residencial funcionan escuelas públicas que atienden a la población en edad escolar de esa jurisdicción. Cada escuela cubre una cierta zona geográfica y recibe sin restricciones a los niños que habitan en esa zona educativa. Hay además colegios privados que, por lo que entiendo, son bastante caros.

El sistema de educación pública está formado por una red de colegios católicos y otra seglar. No estoy al tanto de que exista una diferencia de calidad entre ellas, en lo referente a la instrucción de los muchachos. Sin importar si son católicas o no, por lo general, las escuelas cuentan con muy buena infraestructura, tienen bibliotecas, gimnasios y campos deportivos. Suelen estar bien mantenidas y limpias.

La mayor parte de los útiles escolares que utilizan los niños durante el año escolar los proveen las propias escuelas. Los gastos de regreso a clases suelen ser bajos, a menos que la escuela requiera uniforme escolar, caso en el cual corresponde a los padres adquirirlo. No todas las escuelas lo exigen.

A diferencia de la educación escolar, la post-secundaria no es gratuita. Una carrera universitaria o técnica puede resultar cara. Para costearla se puede recurrir a un crédito bancario, o se puede apelar al uso de los ahorros. He conocido familias que usan el crédito hipotecario para financiar los estudios de los hijos. Cuando el hijo entra en la universidad, piden un nuevo préstamo bancario poniendo de garantía la casa, con lo cual obtienen una tasa de interés relativamente baja. Pero no todos los padres están dispuestos a costear los estudios y la manutención de sus hijos una vez que se gradúan de secundaria. Es común encontrar jóvenes que trabajan para pagarse los estudios, y otros que piden préstamos bancarios por su propia cuenta. En este último caso se trata de créditos para estudiantes que comienzan a repagar una vez graduados. Hay, si se quiere, un mercado financiero amplio para financiar la educación que, como ya mencioné, es costosa.

Adicionalmente, el gobierno de Canadá ha implementado un mecanismo para incentivar los planes de ahorro educativo, y con ello facilitar la formación post-secundaria de más jóvenes. Se trata de unos planes de ahorro registrados a nombre de los futuros estudiantes universitarios o técnicos, conocidos aquí como RESP (Registered Education Saving Plan). En ellos los padres crean una cuenta de ahorro o de inversión para la educación de sus hijos y la registran en alguna institución financiera. Por cada aporte que hacen los padres en esa cuenta, el gobierno aporta un 20% adicional hasta un máximo de 500 dólares al año por hijo, o hasta llegar a una contribución total de 7.200 dólares por potencial estudiante. Llegado el momento, si el joven decide hacer una carrera universitaria o técnica, el monto completo de los aportes de los padres y del gobierno, más los intereses o ganancias acumulados, se puede utilizar para pagar los gastos de los estudios, y de manutención del estudiante. Si, en caso contrario, el joven decide no estudiar, los padres pueden retirar los aportes que hicieron, pero el gobierno se lleva los suyos. Las ganancias e intereses acumulados en el plan de ahorros se reparten en proporción a la contribución de cada quien.

Como parte de la formación de los niños incluyo en esta suerte de presupuesto de educación, los gastos asociados con las prácticas deportivas. Mis dos hijos asisten regularmente a entrenamientos de natación, que no son precisamente baratos, y además uno está en fútbol y la otra en nado sincronizado. En los gastos deportivos también incluyo el gimnasio que pagamos los padres, …después de todo hay que estar en forma para poder educar como Dios manda a los hijos.

Partida de costo
Rango estimado de gastos
Colegios
La educación es gratuita, no obstante los colegios suelen recolectar fondos para dotación de libros en sus propias bibliotecas, y mejoras tales como laboratorios de computadoras. Donamos unos 50 dólares por año escolar.
Universidad
Según he averiguado, el costo promedio anual de un estudiante universitario que se mantenga viviendo en casa de sus padres gira alrededor de los 10 mil dólares al año. 60 por ciento está relacionado con la matrícula, el resto se va en libros, materiales y otros costos asociados con la academia. Si el estudiante sale del hogar para seguir su carrera universitaria, los costos anuales podrían estar entre los 15 y los 20 mil dólares al año.
Hay carreras más costosas que otras. Odontología y medicina están entre las carreras más caras; podrían duplicar el costo anual por estudiante.
Contribución para el RESP
De 1 a 2.500 por hijo al año. Se puede contribuir con más, pero no se obtiene el beneficio del 20% aportado por el estado.
Deporte
600 en promedio al mes. 110 dólares mensuales el gimnasio de los padres, los restantes 490 dólares corresponden a las mencionadas actividades deportivas de los niños.
Uniforme escolar
Según me cuentan, el gasto está alrededor de 600 dólares por año.


Alimentación y vestido

Nuestro gasto promedio en supermercado es de 825 dólares al mes. En este renglón incluimos productos de limpieza e higiene personal, pero el grueso del monto se destina a comida. Las bebidas alcohólicas representan, en nuestro caso, unos 50 dólares al mes, adicionales al monto del supermercado.

Sin ser de los que gastamos mucho dinero en prendas de vestir y considerando que aun nuestros hijos no se quejan por usar las chivas que heredan de sus primos o amigos mayores, dedicamos entre 1.000 y 2.000 dólares al año en calzado y vestimenta (unos 150 dólares al mes). Aclaro que la moda no es nuestro fuerte, y éste podría ser un gasto mucho mayor en otras familias.


Transporte

Los costos de transporte varían mucho, dependiendo del medio que se utilice. Si se vive en la propia ciudad de Toronto, por ejemplo, se puede prescindir de tener un carro propio y desplazarse de un lado a otro en la red del TTC (Toronto Transit Commission), que es como se conoce en esta ciudad el metro y la red de autobuses. Si uno vive en las ciudades satélites o en los suburbios (Mississauga, Oakville, Brampton, Milton, Sacarborough, etc), tal vez convenga tener un carro y desplazarse mediante una combinación de transporte público y vehículo propio. Todo dependerá de dónde se vive, de las necesidades de desplazamiento diarias que se tengan, y de la disponibilidad o acceso al transporte público.

Tener un vehículo propio puede resultar muy sencillo por la cantidad de facilidades que te dan en este país para hacerlo. Hay una competencia feroz entre los concesionarios de carros. Uno entra en la agencia, se sienta a conversar con un vendedor y si te descuidas, sales conduciendo un carro más caro del que puedes pagar. Hay que tener cuidado, porque tener un carro propio es costoso. Hay tres partidas de gastos asociados con cada vehículo: el pago mensual por el alquiler o por el financiamiento del carro, el costo del seguro, y el combustible.

Un vehículo se puede adquirir básicamente de tres formas: Se paga el precio completo del vehículo, más los impuestos, y el carro es tuyo; se decide financiar la compra, pagando una inicial y acordando el pago de unas cuotas mensuales con el concesionario; o se hace un lease, o arrendamiento financiero, que es una suerte de alquiler del carro en la que se tiene, al final del tiempo acordado, una opción para comprarlo. ¿Cuál es la más conveniente de las tres? Dependerá de las circunstancias de cada quien. Lo que viene al caso para el presupuesto de gastos es que, si no se paga de contado el vehículo, se crea un compromiso mensual de un pago que es mayor en la medida en que el monto adeudado por el vehículo sea más grande.

El costo del seguro depende de muchas variables, entre las cuales destacan la empresa aseguradora, el modelo del vehículo, el tipo de licencia de conducir que se obtenga, la experiencia de manejo y el record de infracciones de tránsito, accidentes y reclamos al seguro.

 Podemos sintetizar los costos de transporte en la siguiente tabla:

Partida de costo
Rango estimado de gastos
Metro y autobuses
El pase mensual del metro y su red integrada de autobuses cuesta 128.5 dólares, 106 dólares para los estudiantes y los mayores de 65 años de edad. Permite el desplazamiento por toda la ciudad las veces que se quiera durante el mes calendario. Un viaje suelto cuesta 3 dólares.
El pueblo de Oakville tiene sólo servicio de autobuses. El pase mensual cuesta 99 dólares, 65 para los estudiantes y mayores de 65. En Mississauga el pase mensual cuesta 120, los estudiantes pagan 101, y los mayores de 65 años 47.
GO train (es el tren interurbano que une Toronto con las ciudades satélites)
El costo mensual del GO, depende de la distancia que se recorra. Lo más común es que lo usen las personas que viven en las ciudades satélites y trabajen en Toronto. Un estimado del costo mensual entre Mississauga y Toronto es 215, entre Oakville y Toronto es 240 dólares al mes, entre Scarborough y Toronto es 190 dólares al mes.
Cuota de un vehículo propio
Depende del vehículo que se compre o se alquile en “lease”, el pago inicial que se haga, la tasa de interés y el plazo. A manera de presupuesto inicial coloquen entre 100 y 300 dólares mensuales.
Seguro
Si no se tiene experiencia demostrable de manejo en Canadá, Estados Unidos, el Reino Unido o Australia, el costo del seguro va a ser más alto. Varía también con el modelo de vehículo que se adquiera. Un recién llegado puede pagar entre 300 y 600 dólares al mes por cada vehículo.
Combustible
Cada litro de gasolina está entre 1.20 y 1.45 dólares. Sube y baja todas las semanas. Llenar un tanque de un vehículo pequeño cuesta unos 40 dólares, una camioneta sale en unos 80 dólares. Nuestro consumo promedio de gasolina está por los 290 dólares al mes.


Médicos y odontólogos:

A partir de los tres meses contados desde que uno desembarca en Canadá con visa de residente, la atención médica básica es gratuita y cubre casi todo. No están cubiertas las medicinas una vez se sale del hospital, ni los servicios odontológicos y tampoco los oftalmológicos. Los servicios odontológicos son privados y terminan resultando caros. La mayoría de los empleos a tiempo completo ofrecen pólizas de seguros que cubren un porcentaje de los gastos odontológicos y los exámenes de la vista. Si no se tiene la suerte de tener trabajo, hay que sacar del propio bolsillo para pagar la póliza de seguro o correr el riesgo.

A pesar de tener la suerte de contar con la póliza de la empresa en que trabajo, nuestro promedio anual de gastos médicos suman dos mil dólares al año entre dentista, la porción no cubierta de las medicinas y exámenes oftalmológicos.


Recreación y otros:

En recreación y otros gastamos un promedio mensual de 500 dólares. Incluyo en los gastos de recreación restaurantes, cines, museos, hoteles en caso de paseos, regalos, fiestas de cumpleaños y partidas extraordinarias que aparecen de vez en cuando, como el costo del estacionamiento cuando se va al aeropuerto a buscar o dejar a algún familiar, los costos por renovar los pasaportes, etc. Son, por lo general, costos de los que uno podría prescindir en caso de tener que amarrarse el cinturón, pero que conviene tener presente porque forma parte de la vida social de la familia. Se incluyen en estos gastos, por ejemplo, los regalos que llevan los hijos a los cumpleaños.

Partida de costo
Rango estimado de gastos
Hoteles
950 a 1.000 dólares asumiendo de 7 a 10 noches de hotel al año. Unas vacaciones en Ottawa o Quebec, por ejemplo.
Restaurantes
Unos 2.000 dólares al año (167 dólares al mes). Unos meses más que otros, con los picos cuando se está de viaje.
Cines, parques, museos
850 dólares al año incluyendo campamentos y derecho a pasar la noche en los parques.
Regalos
Un promedio de 25 dólares por regalo de cumpleaños, para cada invitación.
Otros (gastos no recurrentes)
Nuestro promedio anual es de 500 dólares.

 

Establecerse

Establecerse en un nuevo país tiene de por sí algunos costos asociados que no son fáciles de cuantificar. Se llega al nuevo país sin historia crediticia, muchas veces sin trabajo. No todo el mundo, por ejemplo, se va a mostrar dispuesto a alquilar una casa a un desconocido, recién llegado al país, que no tiene empleo. Le tocará al recién llegado sortear esas barreras, que algunas veces implicará buscar un fiador, otras pagar la renta de un año por adelantado.

Mientras se crea una historia crediticia en el país será común encontrar que la gente y las empresas pidan depósitos de dos o tres meses por adelantado, para contratar servicios como el agua, la electricidad, o el gas. Puede suceder también, si se quiere comprar un carro, que la inicial sea más alta. También van a ser más altos los costos del seguro del carro.

Si se viene de un país tropical,  comprar ropa de invierno es un gasto inevitable. Es recomendable que cada miembro de la familia tenga al menos una buena chaqueta de invierno, no tanto de las de vestirse bonito, sino de las que resisten viento, nieve y agua. También son imprescindibles unas buenas botas resistentes al frío y a la nieve. Una chaqueta de adulto está en el orden de los 150 dólares, las botas no creo que bajen de 80 dólares. Se pueden conseguir más baratas en épocas de rebajas y en algunos outlets. No es aconsejable escatimar mucho en buena ropa de invierno, ya que el frío es cosa seria y por lo general esa ropa durará un buen tiempo.

Establecerse probablemente requiera también comprar muebles y utensilios básicos mientras se espera la mudanza de los muebles propios, o una inversión más fuerte si se decide remplazar los que se tenían en casa. Habrá en este renglón presupuestos para todos los gustos, con variaciones muy grandes en calidad y costos. Estimados de costos pueden hacerse online en tiendas como Ikea, The bricks, Lions, Sears.

Obtener la licencia de manejar es casi una necesidad en estas tierras, porque, a falta de un documento de identidad, la licencia de conducir es el documento más solicitado. Obtener la licencia tiene un costo: se pagan 16 dólares por el libro que permite preparase para el examen escrito,  10 dólares más por presentar el examen y 40 dólares por el examen práctico. Si uno no pasa alguno de los exámenes se paga de nuevo y se vuelve a presentar.

...¿Impuestos en Canadá? ¿Cuánto se paga? ver: ¿Cuánto se paga de impuestos en Toronto?

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martes, 23 de octubre de 2012

¿Invertir o gastar las utilidades?

Ernesto Hontoria López

¿Qué hacer con las utilidades?

Cada año al recibir las utilidades nos toca decidir qué hacer con ellas, lo cual nos da una excelente excusa para revisar nuestra situación financiera y ajustar los planes para alcanzar las metas que nos hemos propuesto. Si no hemos establecido ninguna meta tal vez ha llegado el momento de preguntarnos: ¿De qué vamos a vivir cuando ya no podamos trabajar? ¿Cómo vamos a financiar los estudios de nuestros hijos sino consiguen un cupo en las universidades del estado? O bien, ¿cómo podemos adquirir una vivienda propia? Las decisiones financieras hay que pensarlas un poco, por lo cual conviene que  dediquemos un tiempo a estudiar cuáles son nuestras opciones de gasto o inversión, y entre ellas cuáles nos pueden resultar más beneficiosas.

Empecemos por decir que no hay una receta mágica para determinar qué es lo que más le conviene a cada quién, y que, además, cada quién está en una situación que le es muy particular. De modo que de poco valdrían las recetas: nos toca hacer nuestra propia tarea de decidir qué nos conviene. Debemos entender también que el futuro es incierto y que cualquier decisión que tomemos, por más segura que nos parezca, tiene algún riesgo.

¿Qué preguntas debe hacerse un trabajador que recibe sus utilidades? ¿Debe gastarlas o invertirlas?

La decisión de gastar o invertir es una decisión personal que depende mucho del momento que estemos viviendo. Si uno es joven, soltero, sin mayores compromisos familiares, con toda la vida por delante, tal vez valga la pena gastarse esas utilidades en un buen viaje, que nos enriquezca la vida como persona. A lo mejor nos gusta la música y queremos ir a un buen concierto en el exterior, o quizás nos maten las ganas de ir a ver lanzar a Santana en las grandes ligas. Si no hay mayores compromisos y las utilidades alcanzan, dense el gusto que tanto han soñado, ¡que la juventud hay que disfrutarla! Claro que, si lo que quieren ver es el debut de la vinotinto en el mundial Brasil 14, les toca ahorrar bastante.

En una situación diferente están quienes sostienen a una familia y deben pensar, por ejemplo, en pagar un colegio, o la universidad de los hijos, o cambiar de carro, o comprarse una casa. En este tipo de situaciones las decisiones hay que tomarlas con mayor cuidado.

Recomendaría que pongan sobre la mesa todas las opciones que tienen para gastar o invertir, los recursos con que cuentan, y las obligaciones que necesariamente deben afrontar. Cada opción tiene un costo, un beneficio y un riesgo asociado. En primer lugar están las deudas que ya se tienen contraídas, hipotecas, créditos para comprar el carro o los muebles, y las tarjetas de crédito. En segundo lugar están las opciones de ahorros que tenemos fácilmente al alcance de la mano: libreta de ahorro, la cuenta corriente y los fideicomisos. En tercer lugar las oportunidades de negocio o de inversión: el cuñado que quiere comprarse un taxi y nos quiere meter de socio, la bolsa de valores, montar un negocito, comprar unos dólares. Por último las opciones de gastos: comprar un celular inteligente, hacerse las lolas o la liposucción, viajar, comprarse un carro.

Si se ponen a ver lo que al final de cuentas estamos decidiendo es: en qué es lo que realmente queremos gastar y cuándo lo vamos hacer. Si decidimos pagar las deudas, el gasto en intereses que estamos pagando mensualmente va a disminuir y tendremos más dinero para gastar en el futuro. Es equivalente a subirnos un poco el sueldo, sin que tengamos que pagar más impuesto sobre la renta. Si optamos por ahorrar es porque queremos comprar algo en el futuro, quizás una casa que hoy no podemos pagar, o tal vez ¿la comida cuando ya no podamos trabajar? Si invertimos en un negocio es porque queremos ganar más dinero para tener un nivel de vida mejor y comprar más bienes y servicios de los que hoy podemos adquirir. Si optamos por comprarnos algo ahora, es porque lo que estamos comprando, nos da más felicidad que el posible bien que podamos comprar en el futuro. De manera que el primer paso es fijar las prioridades: ¿Qué es lo que realmente queremos comprar: una casa o un celular, unas lolas postizas o la educación de los hijos, un viaje o una pensión para la vejez?

¿Qué instrumentos de la banca comercial venezolana son los más convenientes para aquellos que decidan ahorrar?

Uno de los mayores inconvenientes de ahorrar en Venezuela es la inflación. Al ser las tasas de interés pasivas (las que pagan las cuentas de ahorros) inferiores a la inflación, los ahorros de la gente comprarán menos cosas en el futuro, de lo que podrían comprar hoy. Una opción para protegerse de la inflación y la devaluación es ahorrar en divisa extranjera. Para hacerlo por la vía oficial, los venezolanos deben comprar los bonos de deuda soberana o de PDVSA cuando el gobierno haga las emisiones.

Estas emisiones no se hacen todos los días, y cuando se hacen la demanda es tan grande que el gobierno coloca la oferta en poco tiempo. Por ello conviene estar preparado para cuando lancen la bola. Los primeros pasos son tener el dinero y una cuenta de inversión en un banco. Mientras espera la emisión de deuda, la cuenta en bolívares puede estar ganando un 12 o un 14 por ciento de interés, que, aunque no compensa la inflación, ayuda a mitigarla un poco. Más tarde tocará abrir una cuenta en dólares para recibir los intereses que paguen los bonos que se compran. La ley de bancos acaba de ser modificada para permitir a la banca nacional mantener cuentas en dólares, aunque aún no está muy claro cómo va a ser el procedimiento.

Para el corto plazo los bancos cuentan con opciones como la compra de papeles comerciales y los certificados de ahorros.

¿Conviene invertir en la caja de ahorros de la empresa?

La caja de ahorros de la empresa es una opción adicional de inversión que tienen algunos trabajadores afortunados. Por lo general, cuando la empresa tiene caja de ahorros, el trabajador deposita una cantidad de su salario, y la empresa deposita en nombre del empleado otro tanto. Para determinar si vale la pena o no invertir las utilidades en la caja de ahorros, el empleado debería conocer, primero, si estos aportes generarán una contribución adicional del empleador, y segundo, cuál es el rendimiento o interés que reciben los ahorros ahí depositados. Después de conocer esto le tocará determinar cuál es el rendimiento que podría obtener de invertir sus utilidades en otros instrumentos de ahorros de la banca comercial, o los costos en que dejaría de incurrir si amortizara las deudas que tiene pendientes (empezando por las tarjetas de crédito). Le convendrá invertir en el que más rendimiento le ofrezca, que muy probablemente será pagar las deudas de las tarjetas de crédito.

Otras consideraciones a tomar en cuenta son los riesgos asociados con la caja de ahorros: ¿Dónde están colocados los ahorros? ¿Qué tan fácil es retirar de ahí el dinero? ¿Qué pasa con esos fondos si la empresa quiebra?

¿Ahorrar para la vejez, conformarse con la pensión del Seguro Social, o invertir en fondos de retiro?

Nuevamente estamos ante una decisión personal. Recuerdo un chiste en bachillerato que decía: “vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos” que es una filosofía de vida válida para algunos. En lo personal, preferiría no ser una carga económica para mis hijos y no contaría con la pensión del Seguro Social para vivir en el futuro. Aunque reconozco que, lamentablemente, es la única opción con la que cuentan muchos venezolanos.

Hay productos financieros que permiten ir ahorrando para el futuro: los fondos de retiro son uno de ellos. Algunos son en dólares, otros en bolívares. Los instrumentos en bolívares tienen el mismo problema que los ahorros en Venezuela: pierden rápidamente su poder adquisitivo. En dólares también lo pierden pero más lentamente. Lo ideal para el retiro es contar con un abanico de opciones: el Seguro Social, la caja de ahorros de la empresa o el plan de jubilación, ahorros propios, e inversiones. Mi abuelo preparó su retiro invirtiendo en bienes raíces, afortunadamente ya no estaba vivo cuando le invadieron su inmueble. Mi padre se retiro con una combinación de ahorros y pensión universitaria, los cuales, cada día, con la inflación, le alcanzaban menos. En mi caso estoy tratando de ver como coloco los huevos en diferentes canastas, que si una se cae no se rompan todos. No es una tarea fácil cuando se vive de un sueldo.

domingo, 11 de marzo de 2012

¿Cuánto vale un negocio?

Ernesto Hontoria López

En líneas generales, el valor de una empresa o negocio lo determinan los beneficios futuros que de ella se esperan, medidos éstos en términos del dinero que sus dueños podrían recibir una vez cubiertas todas las obligaciones, es decir en función de la caja libre que la empresa pueda lograr. Existen distintas metodologías para valorar la empresa, algunas dependientes de las circunstancias que atraviesa. Es muy distinto, por ejemplo, valorar un negocio que está -y que continuará- operando (negocio en marcha), que valorar otro que bajó la santamaría y se está liquidando.

Para valorar un negocio en marcha, el método más aceptado es el del flujo de caja libre descontado. Consiste en hallar el valor de la empresa a través de una estimación del dinero que el negocio podría reportar a sus propietarios en el futuro. Para ello, los flujos de caja futuros se convierten a un valor equivalente a su valor presente a través de una tasa de descuento que representa a su vez el riesgo del negocio y el costo del capital. La fórmula de valoración no es complicada (ver figura 1), y el método tiene gran aceptación, porque permite valorar la empresa como un todo, con sus elementos tangibles y también los intangibles (como el valor de las marcas, o el de contratos importantes).

Figura 1: Ecuación del valor presente de los flujos de caja
Quizás lo mas complicado que tiene el método es tratar de determinar cuál debe ser la tasa de descuento a emplear. Los libros de finanzas tienen metodologías un tanto complicadas y poco prácticas a la hora de aplicarlas a negocios que no cotizan en la bolsa o que se desenvuelven en economías con precario acceso a la información estadística, como las latinoamericanas. Mi experiencia al respecto ha sido descontar los flujos de caja con diferentes tasas de descuentos, utilizando un rango de tasas que le resultan familiares al empresario que solicita la valoración de su negocio.

Me explico mejor. Es difícil calcular –y más aun de explicar a un cliente- la tasa de descuento en función de la correlación estadística de un negocio con la de empresas similares, que tienen el mismo riesgo y que cotizan en bolsa, más aun cuando la información estadística es de difícil acceso. Sin embargo, la mayoría de los empresarios que conozco tiene una buena idea de la rentabilidad de sus negocios, o al menos de la que quisieran obtener de ellos, de cuánto les cuesta una línea de crédito, o de la tasa de interés que les paga el banco por sus ahorros. El rango de las tasas de descuento, en esta aproximación que sugiero, depende de estos valores que le resultan familiares al empresario, es decir, del rendimiento que espera obtener del negocio que compra o vende, de las tasas de interés que podría obtener de colocar su dinero en bancos o en otros instrumentos financieros a su alcance, o de la rentabilidad de otros negocios que tenga en cartera.

Jugar con diferentes tasas de descuento y obtener un rango de variación del valor del negocio con respecto a dichas tasas, permite anticipar posibles escenarios de precios en caso de que se esté negociando la compraventa del negocio. Al variar la tasa de descuento y obtener así múltiples valores, se obtiene también la noción de que el valor de un negocio no es un número determinado, sino un rango de valores que pueden variar según circunstancias que son fluidas, y según el criterio de quien lo evalúa. Valga este punto para mencionar que el criterio y la subjetividad del evaluador no sólo están presentes en la escogencia de la tasa de descuento, sino que también lo están en la determinación de cada una de las premisas que permitirá calcular el flujo de caja futuro de la empresa.

Por nombrar algunos ejemplos, la proyección de caja dependerá de la estimación de las ventas, de la fortaleza de las marcas, de la capacidad de producción instalada, más la que el empresario tiene planificado instalar, de los contratos que se tienen y de los que se espera firmar. Son muchas las estimaciones y muchas las variables de difícil ponderación, que el evaluador debe tomar en cuenta a la hora de proyectar la producción, las ventas y los costos futuros del negocio, y que hacen de esta tarea algo subjetivo. Algunas de las variables son internas de la empresa, como el estado de las máquinas, o la moral y el compromiso de la fuerza laboral; otras son más bien externas, como la respuesta de los competidores, el entorno macro-económico, los cambios en las leyes, en las tasas de impuestos, en los aranceles de importación y exportación. Hay además una gran cantidad de factores “imponderables”, que podrían afectar el desempeño futuro de la empresa, como los cambios en la apetencia de los consumidores, las nuevas tecnologías, los nuevos productos y nuevos competidores, que al menos a quien esto escribe le resultan imposibles de determinar y que a lo sumo se pueden especular al momento de evaluar un negocio. Al final de cuentas el valor del negocio termina basado en una serie de premisas subjetivas (no por ello irracionales) del futuro de la empresa.

Otra metodología de valoración comúnmente usada es la de los múltiplos. Consiste en multiplicar las ganancias de la empresa por un múltiplo determinado. El valor de este múltiplo está dado por la relación entre las ganancias y el valor que tienen otras empresas similares, entendido este valor como el precio en el que se cotizan las empresas en el mercado. Si la empresa que se evalúa es comparable con otras que cotizan en bolsa, la determinación de este múltiplo podría resultar sencillo: se seleccionan las empresas similares, se divide el precio de sus acciones entre las ganancias por acción que ellas declaran y se saca un promedio de los resultados. La determinación del múltiplo se complica cuando no se puede determinar la relación entre el precio al que se ha transado la compraventa de empresas similares, con las ganancias que tenían al momento de su compraventa. En todo caso, el método de los múltiplos sirve, en mi opinión, más como referencia para la negociación de precios de compraventa (para fundamentar el precio que se oferta o se demanda), que para determinar el valor de la empresa. Para esto último sugiero el flujo de caja libre descontado.

Una tercera metodología de valoración consiste en determinar cuánto valen los activos de la empresa, es decir, qué valor se podría obtener de los equipos, maquinarias, terrenos, edificios, mobiliarios y demás muebles e inmuebles, y pertenencias de la empresa si se vendiesen por separado. Si su valor, al venderse por separado, es mayor que el valor de la empresa en marcha, determinado éste por la metodología de los flujos de caja libre descontado, o por el precio al que se cotizan sus acciones en el mercado de valores, la empresa está en problemas: puede que valga más liquidarla que continuar operándola. Esta metodología es particularmente útil para negocios que están cerrando sus puertas (en liquidación), y también para determinar el piso de valoración de una empresa (su valor más bajo).

Si la valoración se hace con fines de compraventa, a final de cuentas el valor de una empresa lo determinará el precio que alguien esté dispuesto a pagar por ella. 


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Palabras clave: Valoración de empresas. ¿Cómo valorar una empresa?, ¿Cuánto vale mi negocio? ¿Cómo valorar mi negocio?, ¿Cómo valorar mi empresa?

domingo, 13 de noviembre de 2011

Modelos económicos en Excel

Ernesto Hontoria López
Durante muchos años he estado leyendo los inconvenientes que tienen las hojas de cálculo como Excel, para la elaboración de modelos económicos y de herramientas para consolidar presupuestos o elaborar reportes, sin embargo, mi experiencia me indica que Excel es una herramienta imprescindible para quienes se dedican a estos menesteres, y que tarde o temprano el analista financiero recurre a ese programa para resolver sus problemas. Existe una razón sencilla: suele ser más rápido y fácil hacerlo en Excel.

Sin menospreciar los adelantos logrados por los sistemas de inteligencia empresarial (“Business Intelligence” o “BI”), como COGNOS, PROFIT o LONGVIEW, para la elaboración y mantenimiento de modelos económicos, este artículo pretende dar algunas sugerencias prácticas para elaborarlos en Excel de la mejor manera posible. Valga aquí la acotación que el suscrito reconoce la superioridad de algunos sistemas de inteligencia empresarial para modelar situaciones complejas o para manejar grandes volúmenes de datos; sin embargo, dicha superioridad suele ser más costosa en términos de inversión en sistemas y está fuera del alcance de muchas pequeñas empresas.

Comencemos diciendo que un modelo económico es una herramienta de planificación que permite, a partir de una representación matemática del negocio, determinar cómo ciertas variables afectan la rentabilidad de la empresa y predecir, a través de cambios en los valores de esas variables, potenciales resultados del negocio. Un modelo económico viene siendo, a fin de cuentas, un conjunto de ecuaciones (fórmulas) que permiten proyectar el estado de ganancias y pérdidas de la empresa y su flujo de caja, operando en determinadas condiciones de precios y costos. Dichas condiciones se reflejan a través de los valores de las variables de entrada (datos del modelo).

Los modelos económicos ayudan a tomar decisiones y medir sus riesgos al permitir simular los posibles resultados de las decisiones a tomar: ¿Cuánto impactará en el flujo de caja una reducción de 5% en el precio de venta de un determinado producto? ¿Cuánto capital de trabajo se requiere para aumentar el nivel de producción en un 10%? Los modelos sirven también para predecir el impacto de los cambios en el entorno, en la capacidad de la empresa para cubrir sus compromisos y pagar sus obligaciones: ¿Cuánta caja se necesitará para cubrir la nómina si el gobierno decreta un aumento X del salario mínimo? ¿Cuánta para cubrir un aumento en las regalías o en la tasa del impuesto sobre la renta? También son buenos para maximizar la ganancia de los accionistas a través de la planificación fiscal y financiera: ¿Qué es más conveniente: comprar un activo o arrendarlo? ¿Aumentar la nómina o subcontratar a un tercero? ¿Pedir un préstamo para financiar un proyecto o realizarlo con capital propio?

Un buen modelo económico en Excel reúne las siguientes características:
1.    Mantiene una secuencia lógica coherente y ordenada.
2.    Sus fórmulas son sencillas y fáciles de seguir por otros analistas financieros.
3.    Es legible. Los textos y títulos de las celdas describen bien el contenido de las formulas y los números que presenta. La hoja de Excel sirve de documento para la toma de decisiones.
4.    Las fórmulas y los datos están en celdas distintas, separados de manera lógica e identificados claramente.
5.    Está diseñado para el usuario.

Si usted se ha dado a la tarea de elaborar un modelo económico, le sugiero que invierta tiempo en mantener ordenada la secuencia de los cálculos, no sólo para que otro pueda hacer seguimiento de lo que usted ha creado, sino por si le toca a usted mismo, un par de meses más tarde, revisar sus propios cálculos. Me ha pasado muchas veces que,  por entregar resultados a tiempo, he descuidado el orden en las hojas de cálculo, y varios meses después, cuando me han pedido revisar los números, me ha tocado rehacerlos porque no entendía lo que yo mismo había hecho. Un poco a los golpes, si se quiere, he aprendido lo que mi mamá solía repetirme: “el flojo trabaja doble”, y trato de invertir más tiempo al principio en modelos que pueda comprender y reutilizar más tarde sin que se conviertan en un dolor de cabeza.

 En este mismo orden de ideas, intente completar los cálculos que guardan relación lógica entre si en un solo bloque de la hoja de cálculo, evitando los brincos de una página a otra o pasos intermedios regados por todo el archivo. Los cálculos relacionados entre si, se entienden mejor si están cercanos en la hoja de cálculo (si se pueden ver juntos) y si siguen una secuencia lógica. Si el modelo tiene múltiples páginas, es recomendable mantener una estructura similar en cada una de ellas; que al comprender la secuencia lógica de una hoja, quien siga el modelo, pueda comprender con más facilidad la siguiente.

Intente mantener las fórmulas cortas, lo más sencillas posibles; que puedan ser revisadas y entendidas por otros. Si un cálculo requiere de una fórmula muy larga, tal vez convenga separarlo en varios pasos. Al separar los cálculos en pasos más cortos recuerde mantener el orden según la secuencia lógica: Si A + B = C, coloque primero todos los cálculos que necesita para hallar A, seguido por los que requiere para hallar B, antes de calcular el resultado C.

En la medida en que los textos y títulos de las celdas del modelo explican mejor los números que ellas contienen, y que la secuencia lógica es más clara, más confianza genera el modelo económico en quien va a usarlo. Cálculos complicados, estructuras enmarañadas, números regados sin orden generan suspicacias y dudas que invalidan la herramienta para la toma de decisiones. Al final, la discusión debe versar sobre los potenciales resultados que enfrenta el negocio, de tomar tal o cual decisión, no sobre si los cálculos del modelo económico están bien hechos.

Un elemento clave que facilita la validación de los resultados que arroja el modelo es la separación de los datos y las fórmulas. Las fórmulas (ecuaciones) que forman el modelo no deben contener en su interior datos de entradas. Los datos alimentan las variables, y las variables forman las fórmulas. Las fórmulas de los modelos son estables y por lo general no requieren ser modificadas. Si se quiere calcular los ingresos, por ejemplo, la fórmula es: Ingresos = Precio x Unidades vendidas. “Precio” y “Unidades vendidas” son variables de entrada, es decir, dos celdas bien identificadas en la hoja de Excel. Los números que se coloquen en esas dos celdas serán los datos de entrada. Los ingresos, por el contrario, son una fórmula, es decir su resultado depende de la multiplicación de las dos variables nombradas. La fórmula se escribe en una tercera celda de Excel, que multiplica a las dos celdas (variables de entrada) en la que se colocan los datos (números que representan los precios y las unidades vendidas).

Los ingresos cambiarán cada vez que cambien los datos (Precio o Unidades vendidas) pero la fórmula permanecerá intacta. Al mantener los datos de entrada separados e identificados, se pueden cambiar fácilmente, actualizando los resultados del modelo rápidamente, sin el riesgo de dañar las fórmulas de los cálculos. Además, una vez comprobado que la fórmula arroja el resultado correcto, la discusión se torna en la validez de los datos, es decir, en si son razonables los precios o las unidades vendidas que se están colocando como datos de entrada. La discusión en torno a los datos o premisas de entrada tiene un valor estratégico, forma parte intrínseca del ejercicio de planificación, mientras que una discusión sobre si tal o cual fórmula está mal, no agrega ningún valor al negocio y debe ser resuelta por los analistas financieros.

Al diseñar un modelo económico se debe tener en cuenta quiénes van a ser sus usuarios, cuál es la jerga técnica que manejan, qué variables les son familiares, cómo acostumbran ver los resultados y qué indicadores les sirven de referencia para verificar que los números son razonables. Antes de comenzar a elaborar el modelo es conveniente tener en claro cuál es el objetivo que se pretende con él, qué preguntas se busca responder, para quién se hace, quiénes van a manipularlo y cuáles son sus destrezas con Excel.

¿Cómo construir una tabla de datos en Excel?

martes, 16 de agosto de 2011

El papel del analista financiero en la empresa

Ernesto Hontoria López


Henos aquí, intentado poner en palabras en qué consiste la ocupación que nos da de vivir desde hace unos cuantos años. ¿Cuál es el papel del analista financiero en la empresa? Diría sin temor a dudas que aclarar cuentas: buscar números, sumarlos, restarlos, colocarlos juntos en alguna tabla o gráfico y entregárselos al jefe para que se vaya contento a mostrárselo a algún superior suyo que le hizo alguna pregunta relacionada con los números. No es un trabajo frío y gris, como me lo describió hace un par de años la gerente de mercadeo encargada del departamento de libros en la empresa en la que trabajaba en aquél entonces, quien me confesó que ella no podría pasarse el día revisando números. Es más bien, diría yo, una noble ocupación que busca dar felicidad y paz espiritual a quienes dirigen la empresa, que no podrían dormir tranquilos sin entender por qué la contabilidad de la empresa muestra los números que muestra, qué significan esos números, o hacia dónde se dirige la empresa si continúa la tendencia que muestran esos números.

El analista financiero es por lo general un sujeto inteligente, simpático y bien parecido que se sienta por más de ocho horas diarias frente a una computadora a sacar reportes, revisar números, explicar variaciones, analizar cuentas de gastos, proyectar ingresos, preparar presentaciones, tomar café y mucho más. Sus actividades, según mi experiencia, las podríamos agrupar en tres grandes grupos: reportes, análisis y planificación. Los reportes constituyen la base sobre la cual se construye la inteligencia empresarial o de negocios. Su función es dar a quienes dirigen la empresa información sobre el estado de las operaciones y de la industria. Los analistas financieros, por lo general, se encargan de recabar la información que alimenta muchos de los reportes diseñados por la empresa, la reordenan, la estructuran de la manera acordada y la distribuyen o publican con el propósito de orientar futuras decisiones.

El análisis es una actividad mucho más variada en su naturaleza que los reportes. Consiste en buscar y hallar respuestas a situaciones diferentes que se presentan cada día: ¿Por qué bajaron las ventas? ¿Por qué subieron los costos? ¿Por qué el alquiler de éste mes tiene el signo contrario en los estados financieros? El analista financiero debe buscar respuestas a las diferentes preguntas, navegando en los sistemas contables, buscando las transacciones que hay detrás de los números, entendiendo las razones por las cuales los contadores lo registraron de esa manera, verificando si los números reflejan correctamente la situación operativa de la empresa. La labor de análisis requiere del contacto con las personas relacionadas con la actividad analizada, tanto en la contabilidad, como en las operaciones, para entender lo que realmente está pasando, y garantizar que los estados financieros y los reportes reflejen correctamente la situación operativa de la empresa.

El analista financiero no sólo analiza el pasado sino que debe ser capaz de proyectar el futuro, de construir modelos económicos que permitan estimar ingresos y costos del negocio operando bajo determinadas premisas, en distintos escenarios. ¿Cuánto ingresará a la empresa si se vende el producto con un determinado descuento? ¿Cuánto costará la materia prima en un par de años? ¿Qué impacto tendrá en los costos el próximo aumento salarial? ¿Conviene expandir la planta? Proyectar el futuro es parte de la planificación. Para poder hacerlo es necesario entender cómo los diferentes procesos operativos interactúan entre si, convirtiendo la materia prima en inventario, el inventario en ventas, y las ventas en dinero para cubrir los costos.

La capacidad de comunicarse bien con los demás, de mantener buenas relaciones de trabajo con colegas, contadores, analistas de costos, operadores de plantas, gerentes, e incluso con personas ajenas a la empresa, es fundamental para el desempeño de las funciones del analista financiero. Para aclarar cuentas, entender qué hay detrás de los números que se juntan en un reporte, qué está pasando en el negocio, y proyectar lo que va a pasar en el futuro se requiere de una buena comunicación. Los números que maneja el analista financiero en la soledad de su puesto de trabajo, no son fríos y grises, están llenos de significado, de detalles técnicos de la industria y la empresa que el analista ha ido capturando de diversas fuentes, de conversaciones con quienes operan el negocio, con quienes producen la información y quienes llevan los registros contables.

Algunas veces le resultará conveniente al analista comunicarse en persona, entablar conversaciones cara a cara o por teléfono, para estar seguro de entender bien al interlocutor. Otras le resultará más conveniente la comunicación escrita, haciendo referencia a alguna tabla o gráfico difícil de explicar con palabras. En muchos casos le hará falta recurrir a las dos: enviar la información escrita con las tablas y gráficos, los formatos o plantillas, y además establecer el contacto en persona para aclarar dudas y evitar malas interpretaciones. Un buen analista debe dominar la comunicación oral y escrita, debe saber hacer las preguntas adecuadas y hallar respuestas, debe entender la jerga técnica y ser capaz de sintetizar sus hallazgos para exponerlos y explicarlos a los encargados de tomar decisiones. En su posición, el analista financiero está expuesto al contacto con mucha gente de diferentes niveles en la empresa, con lo cual me atrevo a decir que la capacidad de comunicarse bien es casi tan importante como la de entenderse con los números.

Las actividades que realiza el analista financiero tienen como finalidad última la toma de decisiones. Los reportes, estados financieros, análisis, modelos económicos son al final instrumentos que permiten interpretar la situación de la empresa y en función de ella decidir y actuar. De ahí la importancia de que los números, análisis y reportes sean precisos y estén correctos. Que reflejen lo mejor posible la situación real de la empresa y la industria.

Uno de los retos que enfrentan las empresas hoy, es cómo integrar la información disponible de múltiples fuentes, en reportes y análisis concisos que faciliten la toma de decisiones; convertir la información en acciones adecuadas para sobrevivir en un mundo altamente competitivo. A la integración y manejo de la información se le conoce hoy como “inteligencia empresarial” (“business Intelligence”), que ha dado pie a la aparición de sistemas informáticos que permiten integrar y cruzar los datos de múltiples bases de datos, de variadas maneras, en forma relativamente sencilla. El problema de las empresas en la actualidad no es el acceso a la información, la mayoría cuenta cada vez con más información de sus clientes, de sus hábitos de compra, de las cantidades que gastan, sus edades y sus gustos. También cuentan con un mar de estadísticas de sus propios procesos productivos, de la productividad, de las fallas de sus máquinas, de los costos de cada repuesto, cada tornillo, del tiempo que toma repararlas, etc.. El asunto consiste, más bien, en cómo digerir esa basta cantidad de datos sin indigestarse, como convertirlos en información útil, cómo interpretarlos correctamente para sacarles provecho.

El analista financiero tiene el papel estelar cuando se trata de desenredar la madeja de los datos, por lo que cada vez es más importante ser diestro en el manejo de múltiples sistemas y bases de datos. No basta comunicarse bien, tener conocimientos financieros y contables, hay que saber además extraer la información correcta de las bases de datos, manejar diestramente información de distintas fuentes. La buena noticia es que muchos sistemas están implementando interfaces muy similares al Excel, que, sin duda, es la herramienta favorita de los analistas financieros.

viernes, 16 de julio de 2010

La planificación y su ciclo

Ernesto Hontoria López


Incertidumbre y planificación


2008 fue un año duro para la industria automotriz. Los precios del petróleo subieron abruptamente al inicio del año disparando los precios de la gasolina a niveles que golpearon seriamente el presupuesto de numerosas familias de clase media en Norteamérica, acostumbrados al uso indiscriminado de sus vehículos. Como consecuencia de ello, y reforzado por la crisis financiera e hipotecaría que en los Estados Unidos obligó a muchas familias a ajustarse los cinturones, se produjo un cambio sin precedentes en el patrón de consumo de vehículos de los norteamericanos: Las ventas de las vans y otras camionetas se derrumbaron, mientras que la demanda de vehículos más eficientes en el consumo de combustible creció considerablemente.

En cuestión de unos pocos meses, las camionetas pasaron de ser el vehículo familiar por excelencia a una suerte monstruo traga-gasolina que nadie quería tener cerca. Las grandes automotrices norteamericanas se vieron forzadas a anunciar el cierre de varias de sus plantas ensambladoras de camionetas en Canadá y en los Estados Unidos, a pesar de las grandes inversiones que habían hecho en algunas de ellas unos pocos años antes, cuando apostaban a que la demanda de esas camionetas seguiría creciendo indefinidamente.

El 6 de junio de ese año, una caricatura en la página editorial del periódico canadiense The Globe and Mail reflejaba con un toque de gracia la difícil situación que atravesaba la GM (General Motors, para ese entonces la empresa más grande del sector automotriz). En la caricatura, la División de Planificación de Largo Plazo de esa empresa aparecía viajando en una de esas camionetas traga-gasolina, seguida muy de cerca por un vehículo compacto tripulado por la Parca con su guadaña afilada y reluciente asomada por la ventana. Una nota, al pie de la caricatura, le recuerda al preocupado conductor de la camioneta que los objetos en el retrovisor están más cerca de lo que parecen.

La caricatura en cuestión toca un punto polémico: ¿Debían -o podían- los planificadores de GM haber previsto en sus escenarios de largo plazo que iba a ocurrir un alza en los precios de los combustibles tan abrupta como la que ocurrió y que ello iba a derrumbar de esa manera las ventas de camionetas? ¿Eran los planificadores de GM especialmente lerdos o, la caricatura en cuestión, le podía ser igualmente aplicada a cualquiera de los departamentos de planificación de las otras automotrices norteamericanas -¡y foráneas!- que también resultaron sorprendidas por el cambio de preferencia del consumidor norteamericano? Inclusive podríamos llegar a preguntarnos si la situación no era igualmente extensible a cualquier departamento de planificación de otras industrias que ese año se vieron sacudidas por el alza de los combustibles y unos pocos meses después, cuando los precios se derrumbaron abruptamente en el marco de una crisis económica global, fueron sorprendidos nuevamente.

Lo cierto es que la volatilidad de los precios del petróleo en 2008 no sólo sorprendió a GM y a unas cuantas automotrices de Norteamérica, también alteró significativamente las estructuras de costos de las aerolíneas, de las empresas de transporte y de muchas industrias manufactureras que, o bien usan derivados del petróleo entre sus insumos, o bien requieren de una considerable cantidad de energía para sus procesos o para la distribución de sus productos. Muchas empresas se vieron forzadas a bajar sus santamarías sobrepasadas por los hechos, mientras que a otras les tocó adaptarse lo mejor que pudieron a la nueva y volátil realidad que venía acompañada de una crisis económica de carácter global que seguramente no figuraba en los escenarios de mediano y largo plazo.

No es sin embargo este sacudón de 2008, el único cambio, ni el más dramático, en el entorno de negocios de los últimos tiempos. La aparición de las cámaras digitales, por ejemplo, marcó un cambio de paradigma mucho más drástico en la industria fotográfica, aunque ciertamente no venía adosado con una crisis financiera. ¿Imaginaban los planificadores de Kodak, por ejemplo, que la demanda de sus rollos y productos químicos para revelar películas sería arrollada por la revolución digital que comenzaba en 1980 con la aparición de los computadores personales y que a posteriori facilitó la aparición de las cámaras digitales? ¿O podían predecir los propietarios de las miles de pequeñas tiendas que se dedicaban al revelado de fotografías que tendrían que cambiar la naturaleza de sus negocios?

Cambio que, por demás, no ha terminado y que pareciera estar tomando nuevas aristas con la incorporación de las cámaras digitales y las filmadoras en los teléfonos celulares. ¿Tendrá sentido de aquí a 3 años comprar una cámara digital cuando probablemente con alguno de esos programas de “lealtad” las empresas telefónicas te obsequien un teléfono con cámara, filmadora, GPS, computadora y quién sabe cuántos dispositivos electrónicos más, totalmente integrados en un aparato más pequeño que los teléfonos móviles actuales?

Otro tanto parecido le ocurrió, y le sigue ocurriendo a la industria discográfica, que pasó del acetato y las cintas magnéticas, a los discos compactos, para luego ser sacudida en sus cimientos por la descarga de música a través de Internet, con la aparición de los IPOD y de los MP3. Tendencia que por demás también está afectando a la prensa escrita y a las revistas que han descubierto en Internet y en los teléfonos celulares inteligentes un nuevo competidor con poder suficiente para cambiar las reglas del juego.

En fin, podríamos continuar nombrando ejemplos de cambios que han ocurrido en el pasado reciente y de otros que apenas están ocurriendo y que han marcado el fin de viejos paradigmas. Algunos cambios parecen el resultado de un proceso evolutivo, mientras que otros los podríamos describir como saltos tecnológicos difíciles de predecir y que podrían llevar a preguntarnos si vale la pena tener uno de esos departamentos de planificación, como lo tiene GM, cuándo es bien sabido que no podemos adivinar el futuro.

Si le toca al suscrito responder esta pregunta diría que si, porque aunque no podemos predecir el futuro, podemos tomar acciones para adaptarnos lo mejor posible a un entorno cuya mayor certeza es su propia volatilidad. Las empresas deben estar listas para enfrentar los cambios y la planificación trata de ello. No es una fórmula mágica e invulnerable, como bien saben los planificadores de GM, sino un proceso continuo y sistemático de analizar los cambios del entorno e intentar adaptar las empresas lo mejor posible a dichos cambios. Es un proceso dirigido a la toma de decisiones; a procurar que cada decisión importante que tomen quienes dirigen la empresa pondere adecuadamente los elementos internos y externos que afectan o pueden afectar su desempeño. Es un proceso que en definitiva busca que la empresa alcance los objetivos y las metas que se ha trazado, a pesar de los múltiples obstáculos y cambios que ocurren en el camino.

Planificar no es adivinar el futuro, pero si consiste en otear el ambiente para advertir las señales de cambio, las tendencias; se trata de olfatear nuevas oportunidades, mejores formas de hacer las cosas; de advertir las amenazas, de entender que hay detrás de los cambios que se van produciendo y del impacto que estos tienen o pueden llegar a tener en el negocio. Planificar es concebir planes de acción que permitan alcanzar con éxito las metas propuestas, con los recursos que se tienen, y en el entorno incierto en el que se vive.

La planificación y su ciclo

De manera intuitiva la planificación consiste en responder tres preguntas: ¿Dónde estamos? ¿Adónde queremos llegar? y ¿Cómo lo haremos? Se trata, pues, de ubicarse en la realidad, fijar la meta que se anhela alcanzar, y escoger el rumbo y los medios para lograrlo.

Desgraciadamente, en el ambiente empresarial -¡como en la vida!- las cosas no resultan sencillas, y a medida que se avanza en la dirección escogida, todo va cambiando: la competencia lanza un nuevo producto o baja sus precios, Irak decide invadir Kuwait, los precios del crudo se disparan, y los consumidores deciden olvidarse de las vans que antes tanto demandaban... En fin, el paisaje y la empresa cambian, las metas se mueven, los planes pierden vigencia, no quedando más remedio que volverse a plantear: ¿Dónde estamos, a dónde queremos llegar y cómo lo hacemos?

La planificación se convierte entonces en un ciclo continuo de buscar respuestas a las mismas preguntas. Es un ciclo que requiere, forzosamente, definir lo que la empresa quiere lograr (fijar metas), al tiempo que se reconoce que hay un trecho o un camino por recorrer desde la realidad actual hasta el estadio que se pretende alcanzar. Lo peliagudo del asunto es que, aun para las empresas que en cierto momento alcanzan el estado anhelado, las cosas no terminan allí y les toca levantar la barra para saltar más alto: nuevas metas, nuevas estrategias para lograrlas, la repetición, en fin, de un ciclo que nunca acaba. Dejar de hacerlo puede significar desaparecer del mercado, como le ha ocurrido a muchas empresas en el pasado. Bien dice el dicho que al camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

En términos prácticos, el ciclo de planificación de la empresa tiene 4 etapas: 1) El establecimiento de la estrategia corporativa; 2) La elaboración de un plan de negocio; 3) La ejecución de lo planificado y su seguimiento; y 4) La revisión y ajuste de los planes (ver figura).

La estrategia corporativa define las metas (¿A dónde queremos ir?) y da los lineamientos para lograrlo (¿Cómo lo hacemos?). Es un plan ‘macro’ que parte del análisis de la empresa y de su entorno (¿Dónde estamos?) utilizando como insumos los reportes de las operaciones y de las finanzas generados por la misma empresa, así como la información que se pueda obtener de la competencia y de la industria. La estrategia corporativa recoge, además, el mandato de los accionistas, representados por los directores de la junta o directamente por los dueños en las empresas pequeñas.

Para fijar las metas, los textos de gerencia y las escuelas de negocios definen dos conceptos básicos que sirven de referencia a los planificadores: la misión y la visión. La misión define la razón de ser de la empresa: ¿para qué existe?, mientras que la visión establece lo que la empresa anhela llegar a ser: ¿a dónde quiere llegar? El primero da sentido a la existencia de la empresa, la enmarca en los límites para los que fue creada y para los cuales existe; el segundo indica hacia dónde debe ir, qué se pretende y espera de ella. La misión habla del presente: “existimos para vender y reparar bicicletas dándole a nuestros clientes un servicio de calidad” –por ejemplo- mientras que la visión se refiere al futuro: “queremos ser reconocidos como la mejor tienda de bicicletas de la ciudad…”.

Un tercer elemento que debe ser tomado en cuenta a la hora de fijar el rumbo son los valores corporativos. Éstos sustentan el compromiso de la empresa y quienes la dirigen con los elementos del entorno (medio ambiente, comunidades, entes reguladores, empleados, accionistas). Los valores deben sopesar en las decisiones y moderar las acciones de la empresa y sus directores.

Tener bien definidas y explícitas la misión, la visión y los valores corporativos, no lo son todo, pero ayudan a tomar decisiones alineadas con los objetivos perseguidos. Así pues, una empresa que tenga como misión ensamblar y vender vehículos de manera rentable y cuya visión sea ser reconocida por su liderazgo en ventas, tiene un mandato claro para que quienes la dirigen apunten sus esfuerzos hacia ganar participación en el mercado automotriz sin descuidar la rentabilidad. Cualquier otro negocio que no esté directamente relacionado con la producción y venta de vehículos escapa de su ámbito de interés. Pero... ¿Cómo estar seguros de que cualquier otro negocio que hoy parece no guardar relación con la producción y venta de vehículos, no tendrá algún efecto directo, en el futuro, semejante al que están teniendo hoy los teléfonos celulares sobre la industria fotográfica?

Como ya dijimos no hay una fórmula mágica. La misión y la visión fijan un rumbo, y los valores corporativos determinan los límites aceptables para la empresa, más allá de lo que pueda exigir el ordenamiento legal, pero son sólo herramientas que no sustituyen ni a la intuición de quienes dirigen la empresa (el llamado olfato para los negocios), ni castran las ambiciones y apetencias individuales que pueden llevar a la empresa al éxito, o a un bochornoso sepulcro como el de ENRON.

Estos tres conceptos son además amplios, no aterrizan en lo concreto, no ponen cifras de producción, plazos, ni costos: Ni cómo, ni cuándo, ni dónde. Corresponde a quienes dirigen la empresa digerir y transformar esa suerte autodefiniciones de sí misma -a veces, según mi experiencia, bastante poéticas y abstractas- en planes de acción, en objetivos a alcanzar con plazos definidos que puedan ser evaluados y medidos. De la digestión –o indigestión según sea el caso- surge la estrategia corporativa y de ella se derivan más tarde los planes de negocio.

El plan de negocios es un documento que baja a lo específico, a los planes operativos con unidades que se van a producir y vender, niveles de inventarios, costos de producción y proyecciones de ingresos por ventas, cantidad de empleados y salarios promedios, impuestos a pagar, planes de inversión, estrategias de financiamiento y una cantidad de detalles operativos y financieros que demandan un considerable esfuerzo y que suelen ponerse juntos en modelos económicos. Del plan de negocios se deriva el presupuesto que es la herramienta por excelencia para el control de los costos y la medición de los resultados.

El plan de negocios y el presupuesto de la empresa son el equivalente de un mapa que indica a quienes operan la empresa el camino a seguir. Cuánto mejor sea el mapa, mayor será la probabilidad de que la empresa navegue con éxito, pero también serán mayores los costos incurridos en su elaboración. Como en muchas otras cosas, cada empresa deberá encontrar el balance que mejor le convenga entre los costos de elaborar el mapa y el nivel de detalle que necesita para avanzar y prosperar.

Una vez fijadas las metas y elaborados los planes comienza la etapa de ejecución y seguimiento (¡la hora de la verdad!). La empresa pone en marcha los planes: invierte, gasta, produce y vende, y para medir los resultados elabora reportes de operaciones, ventas, ingresos y costos. Estos reportes dan a quienes dirigen la empresa una indicación del estado actual de las operaciones (¿dónde estamos?). Si están bien diseñados mostrarán las variables más importantes de los procesos (unidades producidas, unidades vendidas, nivel de los inventarios, y cosas por el estilo) en la jerga propia de cada industria, que le resultará familiar a quienes operan el negocio.

Los estados financieros, que interpretan en términos de dinero el resultado de las operaciones, son parte importante de estos reportes. Uno de los retos que tienen las empresas es lograr que los reportes sean herramientas útiles para la toma de decisiones, que muestren información relevante y de manera oportuna, y que dicha información sea coherente entre todos ellos. Para lograrlo, quienes toman decisiones deben definir: qué variables son relevantes y cuáles no; con qué frecuencia se deben producir los reportes; cómo interpretarlos; y algo muy importante: entender cómo las variables operativas de la empresa terminan afectando los resultados financieros.

Un elemento importante en cualquier reporte es la comparación con alguna referencia. Vender 5 mil vehículos en un mes, por ejemplo, puede sonar maravilloso, pero no lo es si la empresa esperaba vender 10 mil para poder cubrir el costo financiero de un préstamo que pidió para ampliar la planta ensambladora. La comparación con la referencia ofrece una perspectiva diferente a las cifras y permite medir la brecha entre la ejecución y lo planificado. Las referencias más comunes suelen ser el presupuesto (lo que se esperaba lograr) y los resultados obtenidos en el pasado (lo que ya se ha logrado). La primera da una indicación de cuán cerca se llegó de la meta, mientras que la segunda indica cuánto se ha progresado.

Cierra el ciclo de la planificación la revisión y ajuste de los planes. Esta es una actividad que suelen realizar quienes elaboran la estrategia corporativa y que consiste en poner nuevamente en perspectiva el dónde estamos y adónde queremos llegar. Al final del ciclo de la planificación, los directores de la junta directiva o los dueños de la empresa, revisan los resultados alcanzados por la empresa y los comparan con lo planificado, observan nuevamente la situación respecto de la competencia y examinan nuevamente las oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades.

Quizás lo más complicado de todo, y el reto que tiene la plana mayor de la empresa, es conocer lo que ocurre en el entorno de negocios: hacia dónde se mueve la industria, qué hacen y qué planean hacer los competidores, qué nuevos adelantos tecnológicos hay y cómo éstos van afectar a la industria. Desafortunadamente este tipo de información no se consigue fácilmente, o se consigue de manera tardía. En la mayoría de los casos corresponde apelar a la experiencia e intuición de quienes dirigen el negocio para interpretar las señales del entorno.

Podemos resumir diciendo que el ciclo de la planificación es el conjunto de actividades que realiza una empresa para navegar con un rumbo medianamente conocido en un entorno volátil. Su complejidad y frecuencia dependerá en gran medida de la audacia o precaución de sus navegantes, los compromisos con terceros, y las tempestades del momento.