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viernes, 2 de octubre de 2020

Evolución del analista financiero

 Ernesto Hontoria López

Tal vez no debería escribir sobre esto porque delata que me estoy poniendo viejo, pero no resisto la tentación de contar lo que me parece es una tendencia en la evolución del rol del analista financiero. En mi posición actual me toca con frecuencia educar a analistas muchachos en la búsqueda e interpretación de datos, jóvenes que, por lo general, me preguntan cómo progresar en sus carreras.

Comencemos por decir que en los años que llevo de carrera, he podido observar como la posición del analista financiero ha ido evolucionando a la saga de los cambios tecnológicos que van produciéndose en el entorno de trabajo. Esta evolución lleva implícito un cambio en los atributos que debe reunir el analista financiero para poder ejecutar con destreza sus tareas, y que, por supuesto, pesan mucho a la hora de buscar trabajo.

El primer punto por dejar claro es que Excel sigue siendo referencia obligada. El segundo es que ya no constituye un factor diferenciador. Si hace 10 años se buscaban analistas con sólidos conocimientos financieros y que supieran manejar medianamente una hoja de cálculo, la demanda de hoy da por sentado que los analistas financieros deben tener claros los conceptos y ser aptos en el manejo de Excel. No se concibe hoy un analista financiero que no maneje bien Excel. Se le pide como mínimo que tenga destrezas en el manejo de tablas pivotes, búsquedas de datos, y en muchas solicitudes de empleo se les pide además que sepan programar macros, cosa que en mi experiencia pocos analistas dominan.

Hasta hace un par de años mi preocupación principal al momento de reclutar un analista financiero era su nivel de dominio del Excel. Incluso más que sus conocimientos de finanzas, los cuales presumía tenían. Recientemente mi perspectiva ha cambiado, no porque Excel haya dejado de ser indispensable en el ambiente de trabajo, sino porque la mayoría de los analistas se han vuelto bastante diestros con esa herramienta y deja de ser un factor diferenciador a la hora de reclutarlos. Cada día son más los egresados de escuelas de negocios con buen manejo de la herramienta, y el factor que los diferencia viene a ser el manejo de nuevas herramientas de visualización de datos, o la capacidad para entender el manejo de bases de datos más complejas, y de comprender estadísticas.

La situación ha cambiado dramáticamente en los últimos 15 a 20 años. Si antes era difícil conseguir datos estadísticos para hacer comparaciones, hoy por hoy las empresas tienen más datos de los que la mente humana puede asimilar. Un buen analista financiero debe ser capaz de lograr interpretarlos. No basta ya decir que las ventas subieron un 3 o 4 por ciento en el mes de abril. El analista debe ser capaz de interpretar rápidamente la montaña de números que tiene a su disposición en las bases de datos de la empresa, para determinar qué productos, o combinación de ellos, produjo el crecimiento de las ventas de abril, qué perfil tenían los consumidores, qué rentabilidad se obtuvo de los distintos rubros.

Foto tomada de internet

De hecho, el reto va mucho más allá. En muchas empresas se pretende lograr el análisis en tiempo real, analizar las ventas (y a los consumidores) en el mismo momento en que se están produciendo las transacciones, entender las tendencias y predecir el futuro.

Son tantos los datos que hoy se generan en una empresa, que sobrepasan la capacidad de Excel para manejarlos. Hace ya varios años mi suegro me envió un artículo que predecía la muerte próxima de Excel ante las limitaciones evidentes de la herramienta. La predicción no se ha cumplido y lejos de ello su popularidad ha seguido creciendo, así como su capacidad para manejar datos ha seguido aumentando, aunque no tan rápido como lo han hecho los datos disponibles. En varias ocasiones he llevado modelos de Excel hasta el límite máximo que permite la herramienta, y me ha tocado apelar al uso de otras aplicaciones.

Afortunadamente, han surgido nuevas herramientas que amplían el portafolio de productos disponibles para los analistas financieros, herramientas diseñadas para el manejo masivo de datos (Big Data). Es el conocimiento de estas nuevas herramientas lo que se está convirtiendo en el factor diferenciador a la hora de reclutar analistas financieros. Después de todo, el reto de muchas empresas es cómo convertir en información útil, que permita tomar decisiones acertadas, la montaña de datos que tienen a su disposición.

El reto de hoy es descubrir los patrones, entender las tendencias y actuar antes de que lo haga algún competidor. No es una tarea fácil. Los grandes números requieren un mínimo de conocimientos estadísticos, su procesamiento requiere mejor tecnología, procesadores más rápidos, mejores técnicas de visualización y manejo de datos, y muy importante, analistas preparados para entender lo que hacen, procesar acertadamente los datos, verificarlos y evitar que sus jefes cometan disparates al intentar interpretarlos. La situación ha cambiado y con ella el perfil deseado del cargo.


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sábado, 9 de mayo de 2015

Consejos para los inmigrantes que buscan su primer empleo en Toronto

Ernesto Hontoria López

Hace unos meses publiqué un cuestionario en la web para conocer qué tan fácil o difícil les resulta a los inmigrantes de habla hispana conseguir trabajo en Toronto (‘ ¿Es fácil o difícil conseguir empleo en Toronto?’). En una de las preguntas pedía por recomendaciones para otros inmigrantes que pueden estar necesitando consejos. Específicamente les preguntaba: ‘¿Qué le recomendarías a quienes piensan buscar su primer empleo en Toronto?’

De las respuestas obtenidas, y de mi propia experiencia, estos son los 10 principales consejos:

  1. Asesorarse en la preparación del currículum vitae y en la redacción de las cartas de presentación. El currículo debe adaptarse en estilo y en vocabulario a la usanza canadiense.
  2. Crear una cuenta, o actualizar la que se tenga, en las páginas de búsqueda de empleo y redes sociales como: Workopolis, Monster, Linkedin.
  3. Preguntar a los amigos por referencias de ‘Head hunters’.
  4. Conversar con la gente, contarles que buscamos empleo, buscar recomendaciones y gente que te pueda abrir las puertas a las empresas. No limitar los contactos a personas de habla hispana, al contrario ampliarlos lo más posible en especial con canadienses.
  5. Mejorar el nivel de inglés. Leer la prensa en voz alta para practicar la pronunciación y estar enterado de los temas de conversación más comunes. Escuchar entrevistas de radio, ver las noticias. Estar enterado de lo que pasa en Canadá para poder conversar con la gente.
  6. Si se puede, hacer un voluntariado o una pasantía que te permita ampliar el círculo de gente conocida y obtener futuras recomendaciones.
  7. Pensar en la posibilidad de buscar un trabajo de supervivencia mientras se consigue uno mejor, o se mejora el nivel de inglés. Un trabajo a tiempo parcial permite practicar el inglés, conocer a más personas y disminuye el riesgo de descapitalizarse mientras encontramos un trabajo mejor.
  8. Pensar en la posibilidad de obtener una certificación canadiense. Muchas de las universidades de Hispanoamérica son completamente desconocidas en Canadá. Una certificación canadiense le da cierta confianza a los potenciales empleadores de los conocimientos que tiene el potencial empleado.
  9. No desanimarse: paciencia, humildad, perseverancia y constancia. Buscar trabajo es un trabajo y más si se trata de un país nuevo, en el cual no tenemos referencias laborales. Hay que estar preparados para aceptar posiciones más bajas que las que teníamos en nuestro país de origen y volver a construir nuestra carrera desde más abajo. Es como si hubiésemos llegado tarde a una competencia y muchos de nuestros contrincantes, que salieron antes, nos llevan ventaja; no nos queda otra que correr más rápido para alcanzarlos.
  10. ¡Suerte! Hay un elemento de suerte en cada búsqueda de trabajo, pero éste escapa de nuestro control. Lo que sí podemos controlar es nuestra actitud. Una actitud positiva ante los nuevos retos y el trabajo, jugará a nuestro favor.

sábado, 3 de enero de 2015

El mercado laboral para un analista financiero en Toronto

Ernesto Hontoria López

Meses atrás me tocó buscar el reemplazo de un analista financiero que había sido promovido a un cargo gerencial dentro de la empresa en la que trabajo. Para lograrlo se colocó un aviso en la página web de la empresa, que a su vez fue reproducido en LinkedIn y en Workopolis por la persona de recursos humanos que me asistió en el proceso de selección.

En menos de 4 días ya se habían recibido unos 140 curriculum de personas interesadas en la posición. El reclutador interno filtró los que a su juicio reunían los requisitos y me envió un primer listado de 30 candidatos que se ajustaban bien a las exigencias que habíamos acordado para el cargo. Leí cada una de las 30 hojas de vida y seleccione las 10 que me parecieron mejores, según la experiencia de trabajo y educación que decían tener. El reclutador interno se encargó de llamar a esos 10 candidatos por teléfono, en lo que fue una primera ronda de entrevistas, para verificar datos, disponibilidad, aspiraciones salariales y hacernos una idea del perfil psicológico y capacidad de trabajar en equipo de los entrevistados. Para ello contaba con un cuestionario elaborado previamente por recursos humanos. De los 10 candidatos entrevistados telefónicamente, 5 fueron invitados a la entrevista en persona.

De esa primera experiencia de búsqueda de personal aquí en Toronto, puedo afirmar que no hizo falta mayor esfuerzo para conseguir un buen listado de analistas financieros que, en el papel, lucían muy bien formados, con experiencia de trabajo en múltiples industrias, y venidos de diferentes partes del mundo. Las veces que me tocó reclutar gente en Venezuela, todos los candidatos provenían del país. En cambio, en esta ocasión, una buena parte de los interesados eran asiáticos, mayoritariamente de la India y de China. Pero también había candidatos del Cercano Oriente, de Europa, de África y un par de América Latina, todos compitiendo con personas nacidas y formadas en Canadá.

La lista de candidatos incluía los más diversos nombres y apellidos, y en algunos casos se me hacía imposible determinar si estaba leyendo la hoja de vida de un hombre o de una mujer. Muchos provenían de universidades alrededor del planeta que jamás había escuchado nombrar, por lo que tampoco podía hacerme una referencia valedera de la formación de los candidatos. En cierto sentido, era un acto de fe asumir que tenían la formación que decían tener. Igual se inventaban el nombre de una universidad y no lo hubiera descubierto.

En una situación semejante, en que se revisan los datos de unos extraños llegados de países sobre los que no tienes mayores referencias, que estudiaron en universidades desconocidas para ti, uno experimenta cierta confianza cuando la persona, además de la carrera, presenta alguna de las acreditaciones canadienses (CMA o CPA) en materia de contabilidad. Encuentras una referencia, un dato conocido. Es como cuando conduces en un lugar desconocido y llegas finalmente a un sitio en el que ya has estado, que conoces y te resulta familiar.

También me inspiraba confianza si, de alguna manera, conocía los nombres de las empresas en las que el candidato había trabajado y tenía buena referencia de ellas. Las personas que habían trabajado en grandes transnacionales cuyos nombres me eran familiares, tenían, hasta cierto punto, más probabilidad de ser tenidas en cuenta que las personas con experiencia de trabajo en empresas cuyos nombres no reconocía.

Me pregunto si eso que aquí llaman “experiencia canadiense” (“Canadian Experience”), según la cual nadie te da trabajo en Canadá a menos que ya hayas trabajado en Canadá, no es sino la consecuencia práctica de esa misma inclinación que yo experimentaba al leer aquellas hojas de vida.

Me atrevo a decir que en el filtrado de candidatos juega un papel importante el hecho de que el empleador conozca el país del que proviene el candidato, tenga buenas referencias de su lugar de origen, bien sea porque lo ha visitado, porque ha leído de él en la prensa o en algún libro, o porque conoce a personas que de allí provienen.

Me temo que la selección de candidatos está llena de elementos subjetivos, algunos de los cuales juegan a su favor y otros en contra. Podríamos tener la suerte, por ejemplo, de que la referencia de un buen vecino, proveniente de nuestro país de origen, nos abra las puertas a una entrevista de trabajo, como también de que una mala referencia de ese vecino no las cierre.

En mi experiencia, no fue sino hasta el momento de la entrevista, en que, poniendo un rostro al papel, me hice una referencia más completa y menos sesgada por los estereotipos de los candidatos. No por ello, sin embargo, el proceso dejó de ser altamente subjetivo. La entrevista personal con el candidato te ayuda a disipar muchas de las dudas sobre su formación y experiencia, pero también permite descubrir si existe o no afinidad con el entrevistado. Después de todo, a quien termines contratando es una persona con la que vas a tener que trabajar todos los días, por lo cual es importante que haya afinidad y buen trato, y eso, amigos, es algo completamente subjetivo. En esa primera impresión que uno se forma del entrevistado intervienen factores como el tono de voz, la apariencia física, el acento, los gestos, la manera de reírse, la forma de hablar, los olores y pare de contar.

Qué peso tiene cada elemento es difícil de saber. Les puedo decir que en mis criterios de selección para un analista financiero los conocimientos de finanzas y el buen manejo del Excel son requisitos indispensables para el cargo. No hay afinidad que valga si el candidato no reúne esos dos primeros puntos, que los mido a través de preguntas sobre la experiencia de trabajo. Prefiero a los analistas que tengan una buena base matemática o estadística, que sean capaces de manejar bases de datos, porque cada vez las empresas cuentan con mayor cantidad de datos que hay que convertir en información. Entre mis criterios de selección también cuento la habilidad de la persona para cambiar y mejorar los procesos, para no conformarse con hacer todos los días las mismas rutinas sin preguntarse qué se puede mejorar en ellas. También es sumamente importante la capacidad de trabajar en equipo, de adaptarse al grupo de trabajo y formar parte armónica de él, y esto, nuevamente, forma parte de esos criterios subjetivos que intentamos intuir en la conversación con los candidatos.

Desgraciadamente, en el caso al que me refiero había una sola posición para varios buenos candidatos que entrevisté. Podría concluir diciendo que el mercado laboral para los analistas financieros es muy competitivo en Toronto.



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martes, 16 de agosto de 2011

El papel del analista financiero en la empresa

Ernesto Hontoria López


Henos aquí, intentado poner en palabras en qué consiste la ocupación que nos da de vivir desde hace unos cuantos años. ¿Cuál es el papel del analista financiero en la empresa? Diría sin temor a dudas que aclarar cuentas: buscar números, sumarlos, restarlos, colocarlos juntos en alguna tabla o gráfico y entregárselos al jefe para que se vaya contento a mostrárselo a algún superior suyo que le hizo alguna pregunta relacionada con los números. No es un trabajo frío y gris, como me lo describió hace un par de años la gerente de mercadeo encargada del departamento de libros en la empresa en la que trabajaba en aquél entonces, quien me confesó que ella no podría pasarse el día revisando números. Es más bien, diría yo, una noble ocupación que busca dar felicidad y paz espiritual a quienes dirigen la empresa, que no podrían dormir tranquilos sin entender por qué la contabilidad de la empresa muestra los números que muestra, qué significan esos números, o hacia dónde se dirige la empresa si continúa la tendencia que muestran esos números.

El analista financiero es por lo general un sujeto inteligente, simpático y bien parecido que se sienta por más de ocho horas diarias frente a una computadora a sacar reportes, revisar números, explicar variaciones, analizar cuentas de gastos, proyectar ingresos, preparar presentaciones, tomar café y mucho más. Sus actividades, según mi experiencia, las podríamos agrupar en tres grandes grupos: reportes, análisis y planificación. Los reportes constituyen la base sobre la cual se construye la inteligencia empresarial o de negocios. Su función es dar a quienes dirigen la empresa información sobre el estado de las operaciones y de la industria. Los analistas financieros, por lo general, se encargan de recabar la información que alimenta muchos de los reportes diseñados por la empresa, la reordenan, la estructuran de la manera acordada y la distribuyen o publican con el propósito de orientar futuras decisiones.

El análisis es una actividad mucho más variada en su naturaleza que los reportes. Consiste en buscar y hallar respuestas a situaciones diferentes que se presentan cada día: ¿Por qué bajaron las ventas? ¿Por qué subieron los costos? ¿Por qué el alquiler de éste mes tiene el signo contrario en los estados financieros? El analista financiero debe buscar respuestas a las diferentes preguntas, navegando en los sistemas contables, buscando las transacciones que hay detrás de los números, entendiendo las razones por las cuales los contadores lo registraron de esa manera, verificando si los números reflejan correctamente la situación operativa de la empresa. La labor de análisis requiere del contacto con las personas relacionadas con la actividad analizada, tanto en la contabilidad, como en las operaciones, para entender lo que realmente está pasando, y garantizar que los estados financieros y los reportes reflejen correctamente la situación operativa de la empresa.

El analista financiero no sólo analiza el pasado sino que debe ser capaz de proyectar el futuro, de construir modelos económicos que permitan estimar ingresos y costos del negocio operando bajo determinadas premisas, en distintos escenarios. ¿Cuánto ingresará a la empresa si se vende el producto con un determinado descuento? ¿Cuánto costará la materia prima en un par de años? ¿Qué impacto tendrá en los costos el próximo aumento salarial? ¿Conviene expandir la planta? Proyectar el futuro es parte de la planificación. Para poder hacerlo es necesario entender cómo los diferentes procesos operativos interactúan entre si, convirtiendo la materia prima en inventario, el inventario en ventas, y las ventas en dinero para cubrir los costos.

La capacidad de comunicarse bien con los demás, de mantener buenas relaciones de trabajo con colegas, contadores, analistas de costos, operadores de plantas, gerentes, e incluso con personas ajenas a la empresa, es fundamental para el desempeño de las funciones del analista financiero. Para aclarar cuentas, entender qué hay detrás de los números que se juntan en un reporte, qué está pasando en el negocio, y proyectar lo que va a pasar en el futuro se requiere de una buena comunicación. Los números que maneja el analista financiero en la soledad de su puesto de trabajo, no son fríos y grises, están llenos de significado, de detalles técnicos de la industria y la empresa que el analista ha ido capturando de diversas fuentes, de conversaciones con quienes operan el negocio, con quienes producen la información y quienes llevan los registros contables.

Algunas veces le resultará conveniente al analista comunicarse en persona, entablar conversaciones cara a cara o por teléfono, para estar seguro de entender bien al interlocutor. Otras le resultará más conveniente la comunicación escrita, haciendo referencia a alguna tabla o gráfico difícil de explicar con palabras. En muchos casos le hará falta recurrir a las dos: enviar la información escrita con las tablas y gráficos, los formatos o plantillas, y además establecer el contacto en persona para aclarar dudas y evitar malas interpretaciones. Un buen analista debe dominar la comunicación oral y escrita, debe saber hacer las preguntas adecuadas y hallar respuestas, debe entender la jerga técnica y ser capaz de sintetizar sus hallazgos para exponerlos y explicarlos a los encargados de tomar decisiones. En su posición, el analista financiero está expuesto al contacto con mucha gente de diferentes niveles en la empresa, con lo cual me atrevo a decir que la capacidad de comunicarse bien es casi tan importante como la de entenderse con los números.

Las actividades que realiza el analista financiero tienen como finalidad última la toma de decisiones. Los reportes, estados financieros, análisis, modelos económicos son al final instrumentos que permiten interpretar la situación de la empresa y en función de ella decidir y actuar. De ahí la importancia de que los números, análisis y reportes sean precisos y estén correctos. Que reflejen lo mejor posible la situación real de la empresa y la industria.

Uno de los retos que enfrentan las empresas hoy, es cómo integrar la información disponible de múltiples fuentes, en reportes y análisis concisos que faciliten la toma de decisiones; convertir la información en acciones adecuadas para sobrevivir en un mundo altamente competitivo. A la integración y manejo de la información se le conoce hoy como “inteligencia empresarial” (“business Intelligence”), que ha dado pie a la aparición de sistemas informáticos que permiten integrar y cruzar los datos de múltiples bases de datos, de variadas maneras, en forma relativamente sencilla. El problema de las empresas en la actualidad no es el acceso a la información, la mayoría cuenta cada vez con más información de sus clientes, de sus hábitos de compra, de las cantidades que gastan, sus edades y sus gustos. También cuentan con un mar de estadísticas de sus propios procesos productivos, de la productividad, de las fallas de sus máquinas, de los costos de cada repuesto, cada tornillo, del tiempo que toma repararlas, etc.. El asunto consiste, más bien, en cómo digerir esa basta cantidad de datos sin indigestarse, como convertirlos en información útil, cómo interpretarlos correctamente para sacarles provecho.

El analista financiero tiene el papel estelar cuando se trata de desenredar la madeja de los datos, por lo que cada vez es más importante ser diestro en el manejo de múltiples sistemas y bases de datos. No basta comunicarse bien, tener conocimientos financieros y contables, hay que saber además extraer la información correcta de las bases de datos, manejar diestramente información de distintas fuentes. La buena noticia es que muchos sistemas están implementando interfaces muy similares al Excel, que, sin duda, es la herramienta favorita de los analistas financieros.